Los usuarios de gafas graduadas suelen llevarse sorpresas a la hora de comparar los precios de sus cristales con los de otras personas que usan gafas.

Y es que no todos los cristales graduados son iguales. En función del material utilizado, de su funcionalidad y de la complejidad del proceso de fabricación, el cristal será de mayor o menor precio.

Cuáles son los tipos de cristales para gafas graduadas

Atendiendo a su diseño constructivo, los cristales pueden ser monofocales, bifocales o progresivos. Analicemos sus diferencias y algunos subtipos de lentes graduadas:

Cristales unifocales o monofocales

Sirven para corregir los problemas de miopía, hipermetropía y astigmatismo. También para quienes presenten una combinación de miopía y astigmatismo o de hipermetropía y astigmatismo.

Su particularidad es que la graduación es única.

Cristales de relax

Son cristales monofocales fabricados mediante tecnología digital, lo que permite una mínima variación de graduación en la parte inferior de la lente. Indicadas para quienes hacen un uso intensivo de pantallas digitales o leen con mucha frecuencia.

Cristales bifocales

Están en desuso porque han sido sustituidos mayoritariamente por las modernas lentes progresivas. Tienen solo dos graduaciones, una para vista lejana y otra para la cercana, por lo que la adaptabilidad no es su fuerte.

Su precio es sustancialmente menor que el de los cristales progresivos.

Cristales progresivos o multifocales

Como su propio nombre indica, la graduación es variable y progresiva, con varias zonas de enfoque. Están destinadas a quienes sufren de presbicia, combinada con hipermetropía o miopía. Permiten una visión correcta en distancias cercanas, intermedias y lejanas.

El precio es superior al de las lentes monofocales y bifocales.

Cristales ocupacionales

Son un subtipo de lentes progresivas. La diferencia es que solo son válidas para distancias cercanas o intermedias. Sus usuarios son quienes pasan muchas horas trabajando delante del ordenador, alternando con tareas de escritorio.

Variantes según el material de fabricación

Pese a que siempre solemos referirnos a las lentes como cristales graduados, algunos de ellos sí son cristales auténticos pero otros no. Veamos:

Lentes inorgánicas

Son lentes fabricadas en cristal mineral. Permiten un menor grosor, por lo que suelen utilizarse en personas que tienen alta graduación.

Como inconvenientes, se rompen con gran facilidad y su peso es elevado si la graduación es alta.

Lentes inorgánicas ultrafinas

Son un tipo especial de cristal mineral graduado, especialmente diseñado para aquellas personas con graduaciones muy altas. En estos casos, debido al grosor, resulta imposible encajar una lente inorgánica normal en la montura.

Lentes orgánicas

Aunque parecen cristales, realmente no lo son. Este tipo de lentes están fabricadas con materiales sintéticos orgánicos.

Son prácticamente irrompibles, por lo que están especialmente indicadas en niños y personas mayores con trastornos cognitivos.

Su peso es menor que el de los cristales inorgánicos, pero se rayan fácilmente y su grosor es mayor.

Lentes fotocromáticas

Para aquellas personas que tienen problemas de fotosensibilidad o que precisan del uso habitual de gafas de sol, como los conductores profesionales, la solución pasa por las lentes fotocromáticas.

Según la oscuridad del día, los cristales serán totalmente transparentes o se tornarán más oscuros, con una funcionalidad semejante a la de las gafas de sol graduadas.

¿Cómo escoger el cristal graduado adecuado?

Entre tanta variedad de cristales, quienes no son expertos en el tema no saben muy bien por qué cristal decidirse. Es fácil que el cliente se deje llevar por impulsos estéticos, dando prioridad a la montura sobre la lente graduada.

Por eso es importante dejarse aconsejar por los profesionales de una óptica de prestigio, como Optivisión Recogidas, donde la prioridad es valorar la problemática visual del cliente, prescribiendo siempre el cristal graduado más adecuado para sus necesidades reales.