Cuando decimos que alguien tiene vista de lince o de águila nos estamos refiriendo a su agudeza visual. La agudeza visual es una de tantas magnitudes que se miden conforme a un criterio preestablecido aceptado como válido, o varios. Se trata de una variable comparativa, pues se expresa con el porcentaje relativo a una función visual perfecta, aunque esto varía de un individuo a otro.

Si quieres saber cómo se mide la agudeza visual antes tienes que saber qué entendemos por agudeza visual normal.

Qué es la agudeza visual y por qué es importante

La agudeza visual es la capacidad de percibir con nitidez objetos, formas y colores, tanto en distancias cortas como largas.

Puede parecer algo que se pueda medir en dioptrías pero, cuidado, no es así. Las dioptrías que presenta una persona miope, por ejemplo, nos dan una indicación de su agudeza visual o no, porque el término dioptría hace referencia a la curvatura por exceso o por defecto del ojo y de sus estructuras.

En cambio, la agudeza visual evalúa cómo se perciben y procesan las imágenes desde que la luz visible incide en el ojo hasta que se procesa la imagen en el cerebro. Por tanto, con la medición de la agudeza visual se evalúa cómo funciona el ojo, sin importarnos si es más o menos alargado, qué tal se encuentra el nervio óptico y si hay algún problema en él o en cualquiera de las neuronas implicadas en la transmisión y el procesamiento de los estímulos ópticos.

Aunque es el oftalmólogo o el optometrista quien realiza las pruebas que miden la agudeza visual, estamos hablando de un concepto que comparten oftalmólogos y neurólogos. Ante una pérdida repentina de agudeza visual lo normal es consultar a ambos, aunque la primera opción sea buscar causas en el ojo o en el nervio óptico.

Factores de los que depende

La agudeza visual es una magnitud compuesta que depende de tres valores mínimos. Cada uno de ellos se evalúa pidiendo al paciente que observe un objeto pequeño, alejado a una distancia concreta y con una iluminación uniforme. De esta forma, se habla de tres magnitudes simples:

  • Mínimo visible
  • Mínimo separable
  • Mínimo reconocible

Las distancias en las que ya no se percibe el objeto o se duda de si se encuentra junto o separado o de su forma determinan el valor de cada uno de estos tres mínimos, con los que se calcula la agudeza visual del individuo, aceptando que la agudeza visual normal o “perfecta” se corresponde con un 100 %.

Si entendemos por factores las variables que pueden arrojar mejores o peores resultados en las mediciones de la agudeza visual, entonces debemos hablar de factores fisiológicos, como puede ser el grado de miopía de un paciente o el hecho de ser daltónico; factores físicos, que re refieren a la iluminación y las condiciones en que se lleva a cabo la prueba; y factores psicológicos, ya que estados de ansiedad o de fatiga también pueden afectar a la agudeza visual.

Cómo se mide la agudeza visual

La agudeza visual se mide con unos test no invasivos conocidos como optotipos. Son las famosas pruebas de mirar unas letras o símbolos que se muestran cada vez de menor tamaño a medida que se desciende una fila y se responde a las preguntas del oftalmólogo.

Test de Snellen

Es el test que consiste en ir reconociendo letras cada vez más pequeñas. Algunas se distinguen bien pero con otras, a partir de cierto tamaño, pueden surgir dudas o, sin más, creemos ver una letra parecida pero que no es la que tenemos delante.

Test de Landolt

Es similar al test de Snellen pero en el caso del test de Landolt se miran rectángulos alargados que no están cerrados en uno de sus lados, para saber a partir de qué distancia hay problemas o errores.

Test de contraste

La agudeza visual también incluye la capacidad para distinguir colores con longitudes de ondas muy próximas. Esta capacidad se evalúa con el test de contraste, en el que se van mirando figuras de colores muy similares, aunque cada vez menos intensos. Por lo general, los tests de contraste se realizan con una escala de grises.

La agudeza visual no busca determinar si necesitamos usar una u otra lente para ver correctamente sino cómo vemos dentro de unos rangos de normalidad. Partiendo de la base de que hemos terminado el crecimiento con una agudeza visual que para nosotros es el 100 %, excepto en casos de personas que han necesitado cirugía correctiva a edades tempranas, se realizan unos test cuidando que las condiciones sean lo más parecidas posibles en todas las clínicas o consultas. De esta forma, estos tests marcan mínimos que permiten llegar al valor final con fiabilidad.