La miopía en niños es un problema de visión relativamente frecuente, cuya incidencia va en aumento. Aunque detectada mientras el ojo continúa en proceso de formación la miopía se cura a veces y, dentro de lo malo, tiene solución quirúrgica en la edad adulta, una miopía infantil no controlada puede comprometer la visión del adulto.

Si deseas saber cómo frenar la miopía en niños y las maneras de realizar el seguimiento del caso, te invitamos a la siguiente lectura.

¿Qué es la miopía y cómo afecta a los niños?

La miopía es un problema refractivo producido porque el cristalino no tiene la curvatura adecuada. Los síntomas de la miopía son mala visión a lo lejos, pero también pueden serlo los ojos llorosos y la cefalea.

Con respecto al bajo rendimiento académico de los niños aquejados de miopía avanzada. Hoy en día podemos decir que es más un mito que una realidad gracias a las técnicas de detección precoz. Es posible detectar problemas como la miopía en niños de 3 o 4 años, pasando a tomar las medidas adecuadas para frenar o ralentizar su avance. También podemos detectar la miopía en niños pequeños cuando presentan pocas dioptrías, por lo que el niño que necesita sentarse en primera fila para poder ver la pizarra en la escuela es cada vez menos frecuente.

¿Por qué debemos controlar la miopía en los niños?

La miopía avanzada en niños debe preocuparnos porque el ojo no ha terminado de formarse y, si está creciendo con una deformación en la curva del cristalino, de no hacer nada lo más común es que el desarrollo de ese defecto refractivo continúe. La miopía siempre aumenta en el crecimiento, y prosigue su avance en la edad adulta en los casos más avanzados.

También puede aparecer cierta miopía en adultos asociada a la edad, pero si de niños no han presentado este problema o se ha controlado pronto, es raro que llegue a tener relación con complicaciones tan serias como las cataratas, la degeneración macular y el desprendimiento de retina.

Lo más importante es que tengas presente que si la miopía de un niño va en aumento, no es suficiente con cambiar las gafas o de lentillas por otras de mayor graduación. Consulta con un oftalmólogo experto en niños.

¿Cómo frenar o controlar la miopía en niños?

El control de la miopía en niños busca preservar su agudeza visual en la edad adulta, al margen de si necesitan utilizar gafas de continuo o solo cuando realicen ciertas actividades.

Además de los casos de miopía infantil en los primeros años de la etapa escolar, es necesario controlar que el crecimiento del ojo se detenga alrededor de los 12 años. De no ser así, un niño que puede haber llegado a la pubertad con una agudeza visual buena o excelente podría ser un adulto con discapacidad visual.

Pero ¿cómo parar la miopía en niños? Los optometristas podemos llevar a cabo el seguimiento de los casos, pero el tratamiento concreto lo debe prescribir el oftalmólogo, repetimos, preferentemente especializado en pacientes en edad infantil. El especialista va a prescribir alguno de los siguientes tratamientos mientras continúa la etapa de crecimiento ocular:

Gotas con atropina

Las mismas gotas oftálmicas empleadas para dilatar la pupila y poder ver el fondo de ojo permiten frenar la miopía en niños si se aplican de manera prolongada, pero en concentraciones mucho menores.

Lentes de contacto ortoqueratológicas

Son unas lentillas que se colocan mientras dormimos y van modificando la curvatura del cristalino. En principio, su efecto se deja notar durante un día, al retirarlas por las mañanas, pero en el caso de los niños pueden lograr una corrección permanente a largo plazo.

Como es lógico, este tratamiento requiere que el niño tenga al menos unos 7 años, para poder responsabilizarse de la higiene y el manejo de sus lentillas orto-k.

Lentes de contacto de desenfoque periférico

También es posible ralentizar el avance de la miopía en niños si durante el día llevan unas lentes especiales que desenfocan un poco las partes externas del campo de visión.

La miopía infantil es cada vez más frecuente, en parte debido al estilo de vida y enseñanza. La medicina insiste en su control para evitar los casos en los que esta miopía deriva en miopía magna y aquellos en los que se aumenta el riesgo de sufrir complicaciones que puedan ser causa de ceguera.

El tratamiento de la miopía en los niños no se basa en el uso de lentes de mayor o menor graduación, esa sería la parte que ayuda en el día a día, sino en la corrección de los defectos en el crecimiento del ojo y el cristalino.